domingo 18 de enero de 2009

La venta de armas a Marruecos

((Periódico El Día, jueves, 29 de marzo de 2007))

E
l pacifismo de que presume el presidente del Gobierno, Zapatero, está lleno de contradicciones. Por una parte la presencia de tropas españolas en zonas de conflicto es mayor que nunca: Bosnia, Kosovo, Líbano, Afganistán, etc. Por otro lado, nunca España ha exportado más armas a países extraños que con el actual gobierno, especializándose en la venta de material bélico a regímenes poco o nada democráticos, como el de Mohamed VI, en Marruecos.En efecto. El pasado mes de febrero se formalizó el contrato entre España y Marruecos, por valor de unos doscientos millones de euros, para la venta de armas de alta tecnología militar que el Gobierno español realizará al de Rabat, que incluye 1.200 vehículos de alta movilidad táctica (VAMTAC), 800 camiones todo terreno y 10 patrulleras para la vigilancia de costas. Armamento que servirá para rearmar al ejército marroquí, entre cuyas misiones tiene la ocupación del Sáhara Occidental, la vigilancia del muro de los territorios ocupados y la persecución de los saharauis que defienden su legítimo e inalienable derecho, reconocido por la ONU, a la autodeterminación por ser un territorio a descolonizar.La venta de armamento a Marruecos significa no sólo la generación de un clima prebélico, que no favorece la resolución pacífica del conflicto que enfrenta a dicho país con el pueblo saharaui, sino algo peor, el Gobierno español se sitúa contra la legalidad internacional que prohíbe armar a un país en guerra. Pero es que, además, esta venta de armas supone la ruptura de la supuesta neutralidad de España en este conflicto. Una neutralidad contraria a la posición de nuestro país que es administrador de dicho territorio hasta que se complete el proceso de descolonización. Con esta medida se perjudican todos los intentos de la ONU y de la comunidad internacional para encontrar una salida justa al conflicto. Tampoco debemos desdeñar que en la última visita que el presidente del Gobierno realizó a Marruecos, aceptó de buen grado la propuesta de autonomía que Mohamed VI le presentó para el Sáhara Occidental. Un gran error político que el Rey Juan Carlos I tuvo que aclarar en su posterior visita a Argelia. Error que sólo ha servido para provocar el rechazo del pueblo saharaui y el de su principal valedor, Argelia, cuyas primeras consecuencias las apreciaremos todos en el aumento de las tarifas eléctricas, ya que el gobierno argelino ha anunciado un incremento del 20% en el precio del gas natural que este país, nuestro principal proveedor, nos vende.El Gobierno español, en vez de vender armamento a Mohamed VI, cuyo país viola sistemáticamente los derechos humanos y mantiene litigios territoriales con España por Ceuta y Melilla, principalmente, y por su pretensión sobre las Islas Canarias, debería dedicar sus esfuerzos a buscar una salida justa al conflicto que enfrenta al pueblo saharaui con Marruecos, ya que, como potencia administradora, está obligada a culminar el proceso de descolonización auspiciado por el Consejo de Seguridad de la ONU, en vez de plegarse a los intereses del monarca alauí, cuyo gobierno incumple las resoluciones de la ONU, entre ellas la 1495, votada en 2003, por la que se aprobó el plan de paz, conocido como "Plan Baker", ya que representa el único marco jurídico reconocido por la comunidad internacional.